En directo | Primera jornada en el monte
12 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n efecto, el de ayer fue un día de perros, de muchos perros de rastro. También un poco del sentido figurado, dícese de tiempo desagradable, pero según las horas y las zonas. No fue para tanto, y el vendaval sólo afectó a algunas especies de caza menor. En Malpica, por ejemplo, hubo fino orballo por momentos. Bien de tiempo, en general, contaban, a media mañana, Ramón Varela, de Cances; Fernando Negreira, de la misma parroquia carballesa, y Ernesto Reyes López, de Mens. El trío, veterano en la práctica cinegética, que empezó la jornada deportiva a eso de las nueve de la mañana, se movió por Beo y Cerqueda, asistidos por siete perros biles , incluido uno timidote ante el extraño, pero de buen olfato, Rabuco , al que era muy fácil cogerle cariño. Todos, de esos que van cantando detrás de la pieza en cuento la detectan mientras los cazadores velan armas. Ramón Fernando y Ernesto habían capturado ocho buenos conejos a la una de la tarde, una percha magnífica -desde el punto de vista de los cazadores- el primer día de temporada, mejor que la de los inicios de otros años. Cinco conejos y unos quince disparos de cartuchos, tal vez menos, así que doble alegría por la buena puntería. Algún perdigón voló hacia las escasas perdices, pero con ellas no hubo manera. De liebres, ni hablar, y de zorros, algún rastro. En sus manos, dos escopetas repetidoras, de tres disparos cada una, y una superpuesta de dos. Una Benelli , una Breda y una Perro , denominación que no deja lugar a dudas. Mientras los cazadores hablan, a los lejos resuenan los disparos y algún aullido de canes. A media vista abundan los vehículos con remolque parados en pistas forestales que, por sectores, parecen aparcamientos. Algunos, vestidos de caqui, se mimetizan con el paisaje. Dentro de poco llevarán chaleco reflectante, así que los conejos agudizarán la vista.