En directo | Turnos interminables
11 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?A las 8:30, cuando yo llegué, la cola casi daba la vuelta entera al recinto. Incluso había una señora con una silla plegable para esperar sentada. A esa hora, yo cogí el número 263». Raquel Viñuela dice que nunca había visto nada parecido. Tardó casi dos horas en poder matricularse en primero de francés. «Menos mal que los números pasaban bastante rápido», suspira. Entre el abarrote de gente, la confusión (muchos no sabían para qué era cada cola) y el calor, hubo momentos de tensión, sobre todo con el personal que atendía en las ventanillas. «Es que vine varias veces a preguntar por un tema, nunca me dieron respuesta y a la hora de matricularme querían que ya estuviera informada. La verdad es que el trato no fue muy bueno, al menos conmigo», explica Ana María Ramos. Ella, sabiendo que matricularse en primero de inglés le llevaría toda la mañana (a las nueve y media cogió el número 450), aprovechó la espera de su turno para inscribir en natación a su hijo mayor: «Por lo menos he aprovechado algo el tiempo», dice mientras sostiene en brazos a su bebé. Otro de los alumnos que esperan su turno, Jorge Castro, dice que teme quedarse sin plaza: «Es que ves a gente que coge tres o cuatro tarjetas de reserva de plaza, y eso significa que para los que venimos detrás nos queda menos. Quizás debería haber una limitación» porque, según explica, es improbable que una misma persona pueda acudir a las cinco clases». Él, como otros alumnos, tiene previsto recoger su tarjeta de preinscripción en conserjería, abonar el precio de la matrícula en el banco y volver, a media mañana, para hacer una nueva cola en secretaría y recoger su resguardo. «Al menos así no tendré que volver otro día».