Uno de los aspectos fundamentales de un complejo urbanístico como el de Mesoiro, situado a una distancia relativamente lejana de la ciudad, es el del transporte. Por una parte, una de las reivindicaciones de los vecinos para utilizar sus turismos era que se solucionara la estrechez de las vías de comunicación que enlazan la zona con la urbe. El Ayuntamiento decidió solucionar el problema doblando el número de carriles del acceso al polígono industrial de Pocomaco, que es el vial que utilizan los nuevos residentes de Mesoiro. Aunque desde el consistorio estaba previsto ejecutar esta acción a lo largo de este año, las estimaciones apuntan a que será muy complicado llevarla a cabo antes del próximo. En cuanto al transporte público, Mesoiro era uno de los puntos afectados por la polémica que suscitaron durante este verano las líneas de autobús 23 y 23A. Después de que tanto los itinerarios como los horarios, ambos modificados, provocaran las protestas de los vecinos, el pasado 3 de septiembre se volvía a la situación inicial, tras un acuerdo entre el Ayuntamiento, la Compañía de Tranvías y los vecinos de O Birloque, unos de los más molestos. Ahora los autocares salen de Puerta Real y pasan por O Birloque, Someso, Mesoiro y Feáns, para regresar al punto de partida, con una ligera variación entre la 23 y la 23A. La frecuencia se estableció nuevamente en las horas en punto, por lo que se incrementó en media hora.