Las cruces del cabo

JOSÉ RAMÓN INSUA TRAVA

CARBALLO

CRÓNICAS DE FISTERRA | O |

31 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO VEMOS las cruces que hay en los acantilados de la Costa da Morte se nos encoge el pecho al hacerse presente con ellas la tragedia. Por tal motivo, no es raro que se hayan escrito varios libros sobre estos homenajes a los ahogados en este mar singular. Lo realmente poco común es que en el cabo Fisterra no exista ninguna, excepto quizás la cruz de Felipe, administrador de las obras del primer muelle de atraque que tuvo la villa del Cristo y que falleció cerca de Cabanas a causa de un accidente de coche. También es curiosa la presencia, en las proximidades del faro, de dos botas en recuerdo de los muchos peregrinos que por allí estuvieron, cuando realmente éstos visitaban la iglesia parroquial y la ermita de san Guillermo. Carece de sentido común que el cabo, en cuyas cercanías se produjeron más naufragios de los deseados, careciese de tal tipo de cruces. Vestigios En efecto, en el siglo XVII existían tres cruces cuyos respectivos sitios de ubicación son fácilmente detectables por el agujero que hay en las dos rocas que sostenían las dos más pequeñas. La más grande estaba en una piedra del facho, en donde aún se puede ver el sitio cilíndrico que sujetaba su base y los tres puntos de sostenimiento de los tres vientos de madera que soportaban el fuste de la misma. Creo que sería de bien hacer reconstruirlas. Pero lo que encontré no termina ahí, pues por tal tiempo aún quedaban los restos de la ermita de san Uxío. Santos con este nombre hay muchos y, curiosamente, la mayoría son papas. Naturalmente, me inclino por un ermitaño anónimo que pudo hacer que los que vivían en Vilar Vello -uno de los sitios más curiosos y menos conocidos de Fisterra- no fuesen tan gentiles como nos dice Jerónimo del Hoyo en sus Memorias . Desde luego, procede seriamente recolocar esas tres cruces, perfectamente localizables por Pepe de Amalia, que es, con mucho, el que mejor conoce el monte del cabo Fisterra.