La ermita de san Guillermo

JOSÉ RAMÓN INSUA TRAVA

CARBALLO

CRÓNICAS DE FISTERRA | O |

18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

MUCHO HA investigado y escrito sobre ermita y el santo Francisco Esmorís de Recamán. El abad del monasterio de San Guillermo del Desierto me comunicó en una carta que el cuerpo de este santo estuvo incorrupto en su totalidad hasta que empezó la Primera Guerra Mundial. Este dato invalida per se que su brazo fuera trasladado a la iglesia parroquial de Fisterra, hecho que, por otra parte, «non ten xeito». De Fisterra se escribe mucho, se habla más, pero generalmente no se dice casi nada cierto. A principios del siglo XX, los fisterráns quisieron reedificar la ermita de san Guillermo y, en un escrito dirigido al arzobispo de Santiago, le decían que tanto el santuario como parte del monte del Cabo estaban y estuvieron siempre bajo la advocación de san Guillermo de Monte-Virgen. De hecho, este santo italiano viajó a Santiago y, aunque no tenemos noticias de su estancia en Fisterra, no sería raro que estuviera en nuestra villa y no deja de ser posible que incluso crease un monasterio en dicho monte, pues, ciertamente, en Italia creó muchos. Es un dato complementado con la presencia de una imagen de san Agustín en dicha ermita, al concederle el Papa la Regla Agustina a las diversas órdenes guillermitas que por entonces existían. En cualquier caso, esta información no nos permite asegurar nada por insuficiente y de ahí la necesidad de la investigación arqueológica que puede dejar las cosas como están -lo veo difícil- o proporcionarnos a todos auténticas y bienvenidas sorpresas. Los de A Insua saben que se hizo una pequeña excavación en dicha ermita y se encontraron muchas monedas de distintos sitios, incluso bretonas. Es increíble que se autorizase la plantación de pinos tan próximos al santuario, cuya primera consecuencia es no poder ver el cierre completo de una de las murallas. Piedras Quede aquí constancia que las piedras piramidales que suben hasta las Pedras Santas siguen formando círculos a diversas alturas alrededor de la ermita. Pero un programa de Internet como el SigPac, aunque se pasen muchas horas, e incluso días, estudiando este tema en él, no se adapta al método científico de investigación. No queda más remedio que acudir a los arqueólogos para que definitivamente esclarezcan lo que ciertamente hay en este Monte do Cabo de Fisterra, en el que, a pesar de todo lo que se lleva dicho de él, jamás se hizo en el mismo una excavación arqueológica. Teniendo la Diputación este tipo de profesionales y pretendiendo desarrollar el sector turístico en Fisterra, esta quietud resulta inexplicable para mí.