Reportaje | Homenaje a Manuel Nieto Añón O Langueirón, que nació en el Forno do Forte y fue el último en cocer en el de Os Mouróns, es el final de una larga familia de alfareros tradicionales
15 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A Manuel Nieto Añón, O Langueirón, lo jubiló hace dos años una enfermedad, pero ha tenido que esperar hasta cumplir los 65 para que en la Mostra da Olería le rindan un merecido homenaje. Es el tercer alfarero que recibe este honor desde que se instituyó este acto, con el que se pretende agradecer a los maestros todo lo que han podido enseñar a los jóvenes. Manuel Nieto es oleiro de raza. Nació en el Forno do Forte y fue el último en cocer en el Forno dos Mouróns, hace 16 años. Entonces tenía más derechos que nadie sobre este horno, que está en ruínas y que ha decidido, con otros siete, ceder para que sea musealizado. O Langueirón comenzó en el torno cuando aún era un niño de once años, como correspondía a un hijo, nieto y sobrino de oleiros. Confiesa que nunca pensó en otro oficio, pero que la forma en que antes se vivía lo llevó a alternar el torno con el trabajo en el campo. Todo ello hizo de Manuel un artesano honesto que nunca ganó dinero, porque siempre se negó a trabajar objetos que no fueran los tradicionales. Manuel Nieto tiene siete sobrinos, pero no ha conseguido que ninguno de ellos siga con la tradición familiar. Hasta que su enfermedad lo apartó del torno, O Langueirón sólo elaboró la auténtica artesanía de Buño, algo que pocos alfareros ya saben hacer. Manuel lamenta que se pierda la técnica y se queja de que los pocos que saben hacer los objetos de siempre ya rondan los cincuenta años, por lo que pronto no quedarán oleiros clásicos. Manuel Nieto Añón tiene muy claro que merece el homenaje por todo lo que enseñó a los alfareros que tuvo alrededor. Señala que «din vida a moita xente». Una de sus sobrinas está absolutamente de acuerdo y confiesa haberle visto romper piezas que no terminaban de convencerle o quedarse con otras que no tenían la perfección que él pretendía.