Un paseo por el pasado de Buño

Pilar Prego CARBALLO

CARBALLO

Reportaje | La historia de la alfarería Una colección reúne en la Casa do Oleiro la reproducción de formas tradicionales, después de un largo trabajo de recuperación y estudio de piezas antiguas

12 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La Mostra da Olería lleva veinte años enseñando al público los trabajos de un oficio tradicional y que ha llevado el nombre de Buño al estatus de marca con personalidad propia. La calidad y el diseño han sido desde simpre marcas definitorias de este tipo de alfarería. Sus formas, como todo en la vida, han ido evolucionando y adaptándose a las necesidades del usuario y a un mercado que se consolida cada día más. Precisamente en este devenir imparable de nuevas formas, el arqueólogo Franciso Doval y el oleiro Antonio Pereira, O Rulo, han hecho una parada en el tiempo, presentando una recopilación de las piezas catalogadas de los diseños con más historia. Esta colección consta de 53 piezas, expuestas en una las salas de la Casa do Oleiro. Se trata de reproducciones realizadas por O Rulo a partir del estudio hecho por Francisco Doval durante años de arduo trabajo. Las fuentes para la recuperación de estas tipologías fueron varias. Se acudió a la prolífica tradicional oral de la zona, que simpre resulta muy reveladora en la extracción de datos. De la misma manera fueron importantes las piezas, o parte de ellas, que se localizaron, cuando parecían condenadas al olvido, en casas o en el entorno de Buño, como huertas o hornos. Pero fue el puerto exterior de Ferrol el que aportó un número importante de restos, sobre todo de principios del siglo XVIII. La identificación de las piezas no resultó muy complicada, ya que la olería de Buño posee unas características que la hacen inconfundible. A partir de detalles se puede distinguir un objeto, como son los conocidos como «narices», hendiduras en la parte baja de las asas que pueden ser desde una hasta cuatro, para elementos más grandes. Pero, en caso de duda, el análisis de la pasta nunca falla, ya que posee unas particularidades bien definidas, por su composición y color. Esta colección supone la representación física de una catalogación que se lleva realizando durante años y que el público podrá ver en la sala con los carteles identificativos con el nombre original de las piezas y el uso al que estaban destinadas.