Al abandono de las pistas se suma el destrozo generalizado del local social El Concello de Carballo y Racer Center discrepan sobre sus respectivas responsabilidades
09 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El circuito de actividades del motor de Bértoa, presentado en su día como «un centro deportivo único en Galicia», no sólo nunca llegó a cumplir el objetivo para el que fue diseñado en el año 2002, sino que, con el paso del tiempo, sus instalaciones se han convertido en un foco de vandalismo. En los últimos años se han producido varios robos, pero la imagen que ofrece en estos momentos es catastrófica. El centro social está totalmente desvalijado y las pistas trazadas para motos y quads están prácticamente invadidas por la maleza. Los desperfectos se aprecian ya desde el exterior, pero entrar en el recinto tampoco representa ningún problema, porque la valla que lo rodea tiene una abertura lo suficientemente grande no sólo para que se introduzca una persona, sino incluso un vehículo. Ayer por la tarde, de hecho, dos motoristas hacían prácticas en lo que algún día fueron pistas de entrenamiento y competición. A pocos metros de la puerta se encuentra el centro social. De los vestuarios, los servicios higiénicos, las duchas, el botiquín, el bar y el resto de las dependencias quedan poco más que las paredes. Los falsos techos de escayola están esparcidos por el suelo, los sanitarios que no fueron robados están hechos añicos, la instalación eléctrica está arrancada, al igual que buena parte de las tuberías, y si alguna vez hubo lámparas o muebles ya no queda más que un perchero de madera y algún foco. Todas las puertas han sido forzadas, pero algunas incluso han sido arrancadas, dobladas o abiertas a la mitad. El edificio permanece en pie, pero poco a poco las malas hierbas se van adueñando de su tejado y su sótano, sobre todo. Tampoco faltan las pintadas en las paredes y todos los cristales de las ventanas están rotos. Aunque hace más de un año que hay desperfectos en el local y de que desaparecieron los calentadores de agua, los grifos y las primeras tuberías, usuarios del circuito son los primeros sorprendidos con los destrozos que presentan las instalaciones en este momento. Y todo esto ocurre sin que el Concello de Carballo y la empresa concesionaria del circuito, Racer Center, lleguen a un acuerdo que permita desbloquear la parálisis que afecta al complejo prácticamente desde su inauguración, hace algo más de tres años. El contrato entre ambos tiene una duración de 15 años, y parece que el litigio que mantienen sólo se resolverá en los tribunales.