Los primeros, de Albacete

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO

CARBALLO

El reportaje | La Diputación abrió al público el dolmen de Dombate Una pareja de castellano-manchegos inauguró las visitas guiadas al megalito?cabanés, que se mostrará durante todo el próximo verano

01 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

? primera vista, lo único distinto ayer en Dombate era la puerta metálica abierta. Ni siquiera eso vio la pareja de Albacete que cinco minutos antes de las once de la mañana se plantó en las inmediaciones del dolmen para poder visitarlo. Les recomendó la excursión el responsable del hotel de Laxe en el que se alojan y decidieron ser los primeros. Les atendió Isabel Piñeiro, licenciada en Geografía con un módulo superior de Turismo, que se ocupará de los que lleguen hasta la puerta del recinto de la Diputación. A los dos castellano-manchegos les llamaron la atención las dimensiones del megalito y su antigüedad, según comentó la propia guía. Ayer mismo, el adjudicatario del servicio, Manuel Lestón, estaba firmando en la Diputación el contrato que le liga al organismo provincial hasta el 30 de septiembre, todos los días, en horario de mañana y tarde. Por eso faltaba una parte del material que habrá en los próximos días -incluso hoy- y que se ofrecerá a los visitantes. De hecho, tan apurada fue la apertura al público que al mediodía día de ayer aún cortaban la vegetación en torno al recinto, formada por toda clases de hierbas y arbustos y algunos robles de apenas un metro de altura que fueron respetados. Isabel Piñeiro recibe con alegría y enseguida comienza hablar del megalitismo europeo en general y del gallego en particular. Hay que prestar atención a la explicación porque es densa, pero sitúa al oyente en la época en que se construyó Dombate. Además, explica la finalidad de la construcción, la funeraria, que muchos desconocen. Todo esto lo cuenta Isabel por el camino hasta el dolmen. Llegados al megalito hay que acostumbrarse a la penumbra a la que lo somete la lona negra que lo tapa. El espacio en el que se pueden mover los visitantes es pequeño, ya que han de quedarse en el parte exterior de la coraza, que son las piedras de pequeño tamaño que rodean el túmulo. A pesar de eso, Dombate impresiona y lo hace más cuando la guía explica la forma en que se construyó y las dimensiones de las losas, que parecen agrandarse desde el momento en que nos dan las medidas de las mismas. Ayudada por sus brazos y sus manos, Isabel muestra la forma que tenía originariamente el dolmen, antes de que fueran removidas algunas losas del corredor. También explica la guía que se conservan las pinturas de la parte baja, la excavada, y da cuenta de la situación del dolmen pequeño, que apenas podemos apreciar porque queda muy poco de él y porque la vista del público queda muy limitada. La guía se disculpa por el marcaje al que somete a los visitantes y asegura que el motivo es la preservación del yacimiento. Comenta que mover una de las piedras de la coraza puede cambiar las cosas y, en el momento en que lo explica, las pequeñas rocas empiezan a adquirir una importancia que antes parecían no tener. El año pasado, cuando la Diputación abrió -de abril a primeros de junio- el yacimiento, junto a los técnicos interesados en el concurso de ideas para la rehabilitación del megalito se colaron , en el mejor sentido de la palabra, más de 1.600 personas que aprovecharon la discreción que exigía el certamen para entrar, ya que nadie les preguntó si trabajaban con algún equipo de arquitectos. Viendo los antecedentes, las visitas a Dombate se esperan muy numerosas, sobre todo cuando corra la voz de que la «catedral del megalitismo gallego», como la presenta también la guía, se puede visitar después de siete años de ostracismo para su protección y a la espera de un plan que ahora va por buen camino y que permitirá en un breve plazo que el dolmen se vea como debe ser.