En directo Lleno en el polideportivo para ver la pugna futbolística entre trabajadores municipales y ediles, enfrentados entre hombres y mujeres
19 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Nunca funcionarios y trabajadores del Ayuntamiento de Vimianzo fueron vistos tan ligeros de ropa. Al menos, todos juntos. Los centenares de espectadores que se reunieron la noche del viernes en el polideportivo municipal para contemplar el partido entre hombres y mujeres, con el que trataba de recaudar fondos (a través de las rifas) para los afectados por el tsunami, pudieron ver que a los municipales aún les falta bastante para el verano. Mucho blanco, mucho más que el resultado final que reflejaba el marcador: 6 a 4. Para los hombres, claro . Porque para alguno la cosa podía ser cuestión de orgullo: si el varón ya no gana ni al fútbol, ¿qué le queda? Como el duelo se pintaba desigual por la pericia masculina con el balón, las normas se cambiaron ligeramente: seis de los siete varones jugaron por parejas atándose entre ellos los cordones de los zapatos. Así, inseparablemente unidos, se pusieron a galopar por la cancha detrás del balón y, lo oculten o no, detrás de alguna señorita, que las muchas caídas que hubo en el partido no fueron sólo a causa del lío de cordones, más que nada porque eran siempre ellos los que acababan perdiendo, sobre ellas, el equilibrio. Lo que se echó de menos en un auténtico festival de risas y de buen humor (y de recaudación total, fruto de varias semanas de venta: unos 6.000 euros para Cruz Roja Internacional) fue que los políticos se vistiesen de corto. Sólo dos concejales socialistas se atrevieron con la pelota. Así que no se pudo ver aquello que se esperaba comentar así: «Corre el PSOE con el balón, zancadilla del BNG, el árbitro no ve nada y gol del PP», por poner un ejemplo. Y al revés, claro. La cosa se quedó más en el mundo laboral, aunque no deja de ser interesante ver a la asistenta social pararle un gol al secretario (que lo dio todo) y esas cosas. Ganaron los hombres, pero también es cierto que alguna ayuda tuvieron del árbitro. Las damas se mostraron diestras con la pelota y colaron hasta cuatro en la meta varonil, pero no pudieron con el buen hacer del rival. El pichichi del partido fue Manolo Rodríguez, que le metió «tres ou catro» (no recuerda) a la asistente social. Lo que ganó en Vimianzo fue el buen humor y los afectados del tsunami que se llevan un pellizco interesante. El jamón que se sorteaba se lo quedará el que tenga una rifa con el número 1.024. Por cierto, que el partido, que empezó en serio (con saque de honor de un muy deportivo alcalde, Alejandro Rodríguez), acabó saltándose las normas un tanto a la torera: si al principio fueron cinco las mujeres en la cancha, de repente pasaron a seis, y a ocho, y al final una auténtica jauría de féminas (todas las que estaban en el banquillo, más de una docena) saltó al campo para perseguir los balones y a los pocos y fatigados contrincantes.