PASABA POR AQUÍ
04 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DESPUÉS DEL Prestige , cuando pasó a la historia todo aquello de carrexar caldeiros , se pudo percibir la imaginación y la economía de la Costa da Morte en los usos que le daban a los restos. En Sardiñeiro se podía ver un espantapájaros vestido de voluntario. Ironías. Hoy todavía se ven esos trajes blancos de plástico donde antes sólo había monos azules: en los talleres, en los puertos. Supongo que dentro de dos años en Indonesia se verán, digamos, muchas camisetas de la ONU o de la Cruz Roja. Pues lo mismo. El turno ahora le toca a los carteles del Plan Galicia. También por ellos, bastante descoloridos, pasan los años. Este verano, cuando vayan a comer el churrasco al chiringuito de la playa sobre un tablero con dos caballetes, agáchese y comprobará que por la otra cara pervive un pálido recuerdo de la Xunta de Galicia. Es lo que queda, como los restos anacrónicos de un naufragio.