PASABA POR AQUÍ
19 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ES CURIOSA la fijación que existe con el visitante. Lo poco que se hace en la Costa da Morte para despegar hacia el mundo de la abundancia está pensado para ellos. Es decir: unos folletos, unas casas de turismo rural subvencionadas, unas señales, y muchos estudios sobre las necesidades de la zona encargados a empresas de fuera bastante caras que después de pasar la factura descubren lo que nadie sospechaba: que faltan formación, infraestructuras y promoción. Pero el tema de hoy no es en qué se gastan nuestros impuestos y los del resto de los europeos, sino la lástima que da pasear por una playa en invierno sorteando plásticos, bidones y otros residuos. Como si los de aquí no importaran, como si los habitantes de la Costa da Morte fuesen una especie de vampiros que esperan para salir de la nevera a que llegue el verano a chuparle la sangre a los turistas. Hay que pensar también en los de casa.