PASABA POR AQUÍ
13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LA AC 552 es una experiencia no apta para personas con problemas de corazón. Si uno consigue atravesar Vimianzo, en su viaje hacia el fin del mundo, sin atropellar caballos o jabalíes (perros, gatos y zorros son casi parte del firme de la calzada), todavía tiene que superar la pista de patinaje en la que se convierte la curva de Bustelo, esa en la que todos los coches, se supone que asustados por la lluvia, deciden lanzarse a un prado a esperar a la grúa o a la ambulancia. Lo curioso es que tanto lo de estamparse contra caballos como lo de pegarse un chapuzón en el prado de Bustelo, empiezan ya a convertirse casi en tradiciones. Con docenas de cacharrazos, heridos y hasta algún muerto, nadie ha hecho nada. Y es bien fácil: basta con obligar a los propietarios a que identifiquen sus animales o cambiar el firme de la pérfida curva. Que lo pongan en el Plan Galicia. O que pregunten en Lourdes.