Cinco trofeos para Serramo

Eduardo Eiroa Millares
Eduardo Eiroa CARBALLO

CARBALLO

En directo | La caza del jabalí La peña cinegética de la localidad vimiancesa se despachó a gusto en el último día de la temporada de caza dando muerte a cinco cerdos salvajes en los montes de la zona

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El color rojo del firme de la plaza de Serramo (Vimianzo) se hizo ayer más oscuro con la sangre de cinco jabalíes. Los animales tuvieron la desdicha de ponerse delante del cañón de las escopetas de los cazadores de la localidad en el último día de la temporada, y éstos no fallaron el tiro. Los quince cazadores de la peña local se vistieron de camuflaje por la mañana y se echaron al monte por la mañana en Treos para tratar de localizar a los animales. La ensalada de tiros llegó por la tarde, después de comer. En poco más de media hora de fusilería, los cerdos salvajes dejaron de gruñir y de amenazar con sus colmillos para convertirse sólo en carne. Cuentan en Serramo que tuvieron la mala suerte de ver como se les escapaban otros seis jabalíes. La fortuna la tuvieron los bichos, que podrán respirar tranquilos hasta que el año que viene se vuelva a abrir la veda. A los cinco de ayer hay que sumarles los otros 42 que la misma peña de cazadores abatió a lo largo de este año. En total, cerca de medio centenar de jabalíes liquidados sólo en la zona de Treos, donde la asociación tiene su coto. Al más grande de los animales lo liquidó una bala que le atravesó la cabeza. Irá con sus compañeros a la sala de despiece, para acabar finalmente en los fogones. Y anunciaron que la comida para festejar la cacería será el mes próximo. En Serramo, ayer, hubo gran expectación con la cacería. A la hora de exhibir las piezas cobradas un buen número de vecinos se acercó hasta la plaza cámara en mano para inmortalizar el momento. Como fondo se escuchaban los ladridos de los perros de caza, que ayer se recorrieron el monte acosando a los animales salvajes. Cuentan los vecinos que las batidas son necesarias para controlar la población de jabalíes, una especie que tiene cierta querencia por las tierras de cultivo y supone un quebradero de cabeza para muchos agricultores. Los cinco de ayer ya no volverán a correr por los campos de maíz. Hacia las cinco de la tarde, los quince cazadores de la peña de Serramo volvieron a subir a los cinco animales a los remolques de sus coches: terminó la jornada de caza y con ella la temporada. Los trajes militares volverán a los armarios hasta el año próximo y las escopetas a sus fundas. El ruido de los cartuchos dejará de sonar hasta que se vuelva a abrir la veda.