El caldo se cuece en el Roxo

Ramón M. Vilar CERCEDA

CARBALLO

RAMÓN VILAR

Reportaje | Los preparativos para el partido | La tranquilidad casi bucólica de los paisanos contrastaba ayer con el trabajo a contrarreloj para que las instalaciones pudiesen estar listas para el choque de esta noche

25 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer, un día antes del partido entre el Súper Dépor y el modesto Cerceda, nada evidenciaba a simple vista que en pocas horas daría comienzo el encuentro más importante de la historia de este pequeño municipio. Al llegar al casco urbano cercedense, tan sólo unas banderas colocadas en algún comercio daban pistas de lo que va a suceder hoy. Sin embargo, para llegar al campo de fútbol de O Roxo, el particular Old Traford del lugar de O Piñeiro, hay que seguir un par de kilómetros más en coche y adentrarse por algunas pistas locales. Allí, serpenteando por la llamada Baixa de Cerceda, uno puede observar un paisaje verde idílico, casi irlandés, que sólo contrasta con la planta de Sogama y la central térmica que se ven un poco más a lo lejos. La tranquilidad casi bucólica de los paisanos en las tareas diarias se esfuma al aparcar justo al lado del recinto deportivo. Las furgonetas salen y llegan veloces luchando por poner todo a punto. Nada más entrar se observa que la gente trabaja contrarreloj para recibir hoy al conjunto deportivista. Un señor explica a la perfección lo que sucede en el interior del recinto: «O caldo estase cocendo». Y es cierto. Las torretas con potentes focos, las gradas supletorias y hasta los anuncios en las vallas forman parte de los últimos detalles del menú. El alcalde cercedense, José García Liñares, supervisa en primera persona los trabajos. Una joven periodista y un cámara lo entrevistan para una televisión estatal. Antes la reporter escucha de boca de un señor que pasa por allí un par de piropos a los que responde con un gracias y una sonrisa televisiva. Al final logramos hablar con el regidor cercedense. García Liñares está molesto con la actitud de la TVG. Tenía apalabrado con el canal autonómico la retransmisión del partido a cambio de 30.000 euros, pero al final todo se fue al traste por los derechos que poseía sobre el Deportivo una tercera empresa. Hasta hoy mismo no se sabrá si al final el partido será televisado, a última hora de la tarde esta posibilidad era muy difícil. De no haber televisión el Cerceda necesita nada menos que 3.000 aficionados (el aforo son casi 5.000) en las gradas para que no existan pérdidas económicas. Sin embargo, el propio alcalde afirmaba que siendo realistas esperaban alrededor de 2.000. De lo que no hay duda es que hoy el Cerceda tuteará en partido oficial a uno de los mejores equipos de Europa y eso pocos lo soñaban hace quince años, cuando el equipo se partía las piernas por los campos de Segunda Regional.