La odisea de Rediet

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Crónica | Cúmulo de problemas en una adopción internacional La niña etíope adoptada por una pareja de A Laracha ya está en casa con su familia. Atrás quedan ya los problemas que tuvieron sus padres para sacarla del país

20 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?icen los cuentos que a los niños los trae una cigüeña de París. Rediet llegó a A Laracha desde más lejos, a bordo de un avión y en brazos de su madre, pero su historia también es de cuento. Y con final feliz. La pequeña nació en Etiopía hace once meses. Vivía en un orfanato de Addis Abeba, la capital del país, y allí fueron a buscarla Xosé Antonio de la Fuente Subiela y María Rey Vilas. En casa, en A Laracha, la esperaba su hermana, Antía. Hace muchos años que Xosé Antonio y María habían decidido que adoptarían a un niño. Un reportaje publicado en el semanario A Nosa Terra les llegó al corazón y decidieron hacerlo en Etiopía, pero un vez iniciados los trámites se quedaron embarazados y decidieron esperar hasta que Antía, que ahora tiene nueve años, se hiciese mayor. Y se fueron a por Rediet. Con ellos, otras seis familias gallegas a las que conocieron antes de partir hacia Etiopía «porque iso ía a ser como un Gran hermano e íamos a pasar unha temporada xuntos», explica De la Fuente. Salieron de España el 30 de septiembre, y en principio tenían que estar en Addis Abeba sólo unos días: «Como máximo 12, porque xa estaba todo o pepeleo feito, todos os trámites aprobados». Pero, como en los cuentos, los protagonistas de esta historia se vieron obligados a superar una prueba: la máquina de los pasaportes de la embajada española en la capital etíope -los niños no podían salir del país sin documentación- llevaba varias semanas averiada y en la delegación diplomática les decían que se armasen de paciencia. «Había xente no mesmo caso que levaba xa varios meses e incluso bromeaban sobre o que lles quedaba por esperar», dice. «A única solución que viamos era poñernos en contacto co Goberno», explica De la Fuente. Cuando lo propuso, sus compañeros de odisea lo tomaron por loco. Lo que no sabían -porque él no lo había contado- es que Xosé Antonio era concejal del BNG en A Laracha. Por una vez, la política, que da tantos quebraderos de cabeza da, sirvió para solucionarlo todo. Las gestiones del diputado Francisco Rodríguez fueron decisivas. «Nós queriamos facelo todo en privado, sin publicidade, pero todo foi un cúmulo de casualidades e ao final, en apenas dous días solucionouse todo, a cónsul e a embaixadora estiveron con nós en todo momento e, por fin, acadamos os salvaconductos para os nenos», dice Xosé Antonio. Y así, el pasado sábado Rediet llegó a casa. «Mallada», rendida de cansancio y tras dos vuelos frenéticos -De Addis Abeba a Fráncfort y de Madrid a A Coruña- en A Laracha. Acostumbrándose a todo lo nuevo -«o clima, o leite, os cereais, todo é distinto para ela»- y dándole guerra nocturna a papá y mamá, que para eso todavía es un bebé. A sus padres les queda el recuerdo de un país «que si estivese mellor socioeconómicamente sería impresionante para vivir» y de unas gentes «que son como os galegos, pero moitísimo máis amables». Y frases que llegan al corazón, como las que les dijo un pediatra etíope cuando le preguntaron cuánto le debían: «A vida dun neno no ten precio». Aunque sea una odisea.?