«La idea es que lo gratuito, ni comido ni agradecido»

La Voz L.M.C. | CARBALLO

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Entrevistas BEGOÑA RODRÍGUEZ RUMBO | CONCEJALA DE CULTURA DEL CONCELLO DE CERCEDA

27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los casi 6.000 habitantes que tiene el munipio de Cerceda son los vecinos de la Costa da Morte que disfrutan de una mayor oferta de ocio y tiempo libre. Begoña Rodríguez Rumbo es la concejala de Cultura. -Debido a que somos un municipio pequeño, no tenemos técnico de cultura. Entonces se atienden las demandas de los vecinos y también las ideas de los compañeros de trabajo. Todo ello de acuerdo con las limitaciones económicas. -¿Con qué idea se programan los actos? -Que funcionen bien y que estén en el boca a boca cotidiano. -¿Desplazan las actividades a todas las parroquias? -No. Hay dos núcleos de concentración poblacional: Cerceda y A Silva. Ahí es dónde se realizan las actividades. La dispersión geográfica sigue siendo una limitación. -¿Están dirigidas a todas las edades? -Intentamos hacerlo, pero nosotros consideramos que hay grupos de edad que tienen más importancia que otros. Nuestro objetivo es captar al sector juvenil. -¿Cómo lo hacen? -Tenemos talleres para jóvenes de 13 a 20 años. Aquí tratamos los temas que a ellos más les interesa, como drogas, sexo o alcoholismo. Sobre todo, queremos prevenir los riesgos a los que están expuestos en la sociedad actual. -¿A dónde quieren llegar con este grupo de edad? -Aunque no hay fechas ni lugares, esperamos crear una Casa da Xuventude y así ofrecer un amplio abanico de actividades a esta parte tan importante de la población. -¿Y los demás grupos de edad? -Los más pequeños participan en las escuelas deportivas. Para los adultos tenemos cursos de manualidades, encaje, pintura... A la tercera edad le ofrecemos gimnasia de mantenimiento, talleres de memoria y alfabetización. Aunque siempre se intenta diversificar ofreciendo lo mejor a cada edad. -¿Estas actividades son gratuitas? -La idea es que lo gratuito ni comido ni agradecido. Cobramos cantidades módicas, pero eso obliga a los usuarios a que tengan una continuidad en la actividad. Los cursos totalmente gratuitos, no tienen calidad y van en detrimento de los usuarios. Aunque las personas que tengan alguna dificultad económica no pagan.