El cura de As Encrobas

Carlos Fernández A CORUÑA

CARBALLO

Personajes coruñeses | Ramón Valcarce Vega

03 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue un nuevo Basilio Álvarez, aquel sacerdote y diputado republicano de verbo ardiente, al que el ilustre intelectual galleguista Castelao calificó en forma de metáfora poética como «una tempestad envuelta en una sotana». Moncho Valcarce nació en A Coruña en 1935, en el seno de una familia de clase media. Estudió el bachillerato en los Jesuitas de Vigo y cursó la carrera de Derecho por libre en la Universidade de Santiago, realizando las milicias universitarias. Posteriormente ingresó en el seminario, marchando dos años a Roma para hacer Teología en la Gregoriana. De vuelta a Santiago tras su etapa italiana, fue expulsado y después admitido de nuevo por intercesión del cardenal Quiroga Palacios, que fue quien lo ordenó sacerdote. Al mismo tiempo que hacía sus estudios eclesiásticos, se interesó por Castelao, por Curros y también por Marx y la lucha del proletariado contra el capitalismo. A comienzos de los 70 llegó a la parroquia de Sésamo-Sueiro, donde trabajó la tierra y pronto se identificó con los problemas de sus feligreses. En febrero de 1977 saltó al primer plano de la actualidad al encabezar, con grupos de labriegos, la protesta contra la expropiación forzosa que se hacía por aquellos días en la zona de As Encrobas para la construcción de una central eléctrica de lignitos. Como consecuencia de aquella movilización, Ramón Valcarce fue detenido, con otras personas, pero semanas después la empresa expropiadora se avino a negociar unas indemnizaciones justas. Moncho Valcarce fue, asimismo, concejal nacionalista en el Ayuntamiento de Culleredo, siendo encargado del área de Cultura. En 1988 llegó a la zona de As Pontes, encargándose, con otros sacerdotes, del servicio de tres parroquias. Siempre preocupado por los temas sociales, participó en 1991 en una protesta en el lugar de Larín-Laracha contra unos colonos a los que habían expulsado de sus casas. Autor de un libro Escribió el libro Diario da doenza final , falleciendo en Santiago el 31 de enero de 1993, víctima de un cáncer de colón. Le dio la extremaunción el párroco de Poio, Vicente Cerdeiriña. Su gran amigo, el sacerdote Manuel Espiña, escribió en La Voz: «Sempre loitou a prol da vida de todos, e de xeito especial dos máis pobres». Por su parte, Domingo García-Sabell le definió como «un espiritualista activo». El poeta Manuel María apuntó otra de las claves que marcaron la vida de Valcarce: «Sempre loitou pola nosa dignidade colectiva». El recuerdo de Moncho Valcarce permanece perenne con unos premios anuales que llevan su nombre, un instituto de enseñanza secundaria en As Pontes y una calle dedicada en Corcubión. También tiene una biografía, escrita por Brais do Castro, que glosa los principales acontecimientos de una vida volcada en construir una sociedad más justa.