PASABA POR AQUÍ
02 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SE HA hablado de lo mucho que nos gastamos en verbenas, pero hay poco análisis respecto a la pólvora que se consume en la Costa da Morte durante el verano. Si se mira atrás y se suman las cantidades de los últimos cincuenta años, lo de Hiroshima suena a chiste. En Galicia hay amor a las bombas, y en la Costa da Morte los hay que tienen a gala montar la traca más grande del reino y reventar tímpanos durante media hora. En el fondo, el amor a la pirotecnia (más tirando al palenque que al artificio en las fiestas y al revés en la vida) es un poco un reflejo espiritual. Durante los últimos años las bocas que más mandan no han dejado de decir que esto marcha, que crecemos más que los demás y que despegamos ya. Y seguimos como estamos. Eso, mucha pirotecnia. De todos modos, para los fans de los fuegos, quedan todavía cerca de tres años para asistir a la traca final: será en el polvorín de las urnas.