BERRO SECO | O |

18 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

QUE UN vecino de Muxía consuma en tres meses diez mil toneladas de agua, mientras en tantas aldeas de la Costa da Morte -por no buscar más lejos- están pasando estrecheces este verano, merece una reflexión colectiva. Un bien tan preciado debería tener un control que todavía está muy lejos de alcanzarse en la zona. Salvo en los grandes núcleos, las traídas son casi siempre privadas. Y a veces olvidamos que el agua es de todos.