PASABA POR AQUÍ
09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UN PASEO por la Costa da Morte es una experiencia jalonada de sorpresas. Los que llevan toda la vida, a veces, no ven ya esas agresiones a la vista que atacan como fogonazos a los ojos de los visitantes. Esos visitantes que buscan la pureza del campo y la apertura de horizontes del mar, tiene que lidiar con el mal gusto de muchos vecinos. Hay en la Costa da Morte casas que son como pecados, ofensas a la razón. Pero el mismo desprecio que se muestra a la hora de construir, se puede ver, a pequeña escala, en cada rincón: ¿Cómo es posible que alguien se haga una barbacoa al lado de la playa y deje de recuerdo toda su basura? ¿Cómo puede ser que por los senderos se encuentren lavadoras viejas, cocinas herrubrosas o cientos de bolsas de plástico? Colillas en las aceras y cáscaras de pipas en los portales. Es todo un desprecio para los que disfrutan de la Costa da Morte.