Lo que se ve y lo que no

| EDUARDO EIROA|

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

05 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ES CURIOSO, sé que es insistir, cómo durante años se han multiplicado, como setas en otoño, los polideportivos, casas de cultura y otras facturas de hormigón de distinto linaje. Son, sin duda, un síntoma de progreso, pero no se entiende la causa por la cual los edificios se multiplican y las cosas necesarias siguen sin aparecer. Las cosas necesarias son, por ejemplo, los sistemas de alcantarillado, que hace veinte siglos llegaron a Roma sin pasar por la Costa da Morte, o la mejora de la oferta educativa, o las ayudas sociales, no de las que dejan cajas con arroz y patatas a los presuntos pobres, sino de las que ponen asistencia en casa a los ancianos y esas cosas. Por la boca pequeña los profesionales de la política -presuntos-, confiesan que lo que no se ve, no da votos, una forma de pensar que pone en duda la inteligencia del votante y, sobre todo, la dignidad del votado.