En directo | En la fiesta de Muxía Más de quinientos jubilados y pensionistas de todo el municipio se reunieron ayer en el polideportivo para disfrutar de la comida anual que organiza el Ayuntamiento
22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Una boda -no la de los príncipes, pero igual de real-, obligó a cambiar los hábitos de la reunión anual de los mayores de Muxía. La misa en el santuario de A Barca se celebró a las doce, y no a la una, como era habitual, así que quedó más tiempo para que las señoras se acercaran por los bares a contemplar a los futuros reyes. Lo que sí fue puntual fue la comida. Como todos los años, la cuenta corre a cargo del Ayuntamiento de Muxía, que le brinda a sus mayores un homenaje gastronómico para demostrarles su aprecio. Cerca de 530 personas mayores de 65 años y pensionistas de todo el término municipal se sentaron a las mesas que llenaban el pabellón polideportivo y a las que llegaba un menú que ya es casi un clásico de la cita muxiana: de primero, empanada y pulpo, y de segundo, carne ó caldeiro. Todo regado con vino, a quien no se lo prohíbe el médico, y rematado con tarta, también para aquellos que pueden darse al dulce sin prohibición facultativa. Ahí empezaba la fiesta, que siguió con cafés y con una barra libre que de queimada que se sirvió el que quiso, es decir, la mayoría: un día es un día. Oficiando de anfitriones, presidieron el acontecimiento los concejales populares de la corporación local. Los socialistas ironizaban por la mañana, en rueda de prensa, sobre que una vez más, no habían sido invitados. Orquesta Ajenos a las tensiones políticas, los jubilados demostraron su espléndida juventud y llenaron el pabellón con el eco de sus risas y conversaciones de sobremesa. La comida, servida por el restaurante Veloso, de Ponte Ulla, no tuvo pegas. Luego llegará la factura. A los ecos de las voces siguieron otros más musicales, los de la orquesta Tornado, de Carril, Pontevedra, que se adueñó del sonido después de los cafés y que se aburrió de tocar antes que los mayores de bailar. Si la fiesta empezó con una misa a las 12, acabó ocho horas y media más tarde a base de echar piezas por parejas. Lo sagrado, se demuestra, no está reñido con lo profano en las fiestas de los mayores de Muxía.