PASABA POR AQUÍ
21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN LA Costa da Morte, todo lo que lleve el apellido de «actividad cultural» suena un poco a cachondeo. Desde los ayuntamientos no duelen prendas en pagar el precio que sea por camiones con cemento, aunque sea para construir una casa da cultura, pero se llora cualquier actividad que requiera presupuesto. Es decir: que si se hace teatro, se regatea con la compañía de turno para que lo haga más barato; que si una exposición, pues que sea gratis; que si un concierto, pues mejor de oferta o que lo pague la Diputación. Y si las asociaciones locales se animan a hacer algo, pues hasta se les deja un local, eso sí, que no pidan nada. Como si la cultura fuera un relleno que se compra en cadena cien o un juego para entretener a los niños. Después, claro, se mira hacia Cataluña con admiración. Como si allí los grandes músicos o las grandes compañías de teatro nacieran por generación espontánea.