Cee-Corcubión

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

13 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN EL mundo real, Cee y Corcubión están separados por menos distancia que el guión del título de este artículo, pero en el mundo de las mentalidades, en esa invisible frontera se levanta un muro más difícil de echar abajo que el de Berlín, sobre todo porque divide a dos partes que no quieren encontrarse. Cee y Corcubión se odian cordialmente a base de disputas: por la propiedad de un basurero o la titularidad de una isla, y la separación se nota en la práctica hasta en los paseos marítimos. ¿En qué cabeza cabe que cada pueblo tenga el suyo? Pero es así. Es bonito imaginar cómo sería un gran pueblo de casi 10.000 habitantes, que, además de concentrar el mundo empresarial de la comarca, tenga una oferta turística y un casco antiguo envidiables, un pueblo que se extienda en torno a una ría y con más peso. Eso es lo que pide el sentido común, algo que se echa en falta muchas veces.