La casa por la ventana

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

12 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA TAZA de váter que decora el paseo de Muxía es un símbolo, un deje de una mentalidad exótica que vuelve locos a los extranjeros, incapaces de penetrar la lógica que rige el comportamiento de los de aquí. Porque para llevar la porcelana hasta ese lugar, hay que tener ganas. No se sabe si el trasto le sirve al propietario de la leira para hacer de vientre contemplando el paisaje o si se trata sólo de ese impulso irrefrenable que lleva a algunos a decorar el paisaje con cosas que ya no necesita. Si fuera un caso aislado, sería materia de guasa, pero lo normal en la Costa da Morte es darse un paseo y, además de un váter en una leira, toparse con una cama plegable al lado de una avenida, con una lavadora en un prado y con una tele dominando algún rincón con vistas sobre el mar. Son los pequeños detalles que para los ojos de fuera definen aún la zona. Arreglemos eso antes de hacer apología del marisco.