Castilla y León
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Ida y vuelta

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

11 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS QUE reclaman autovía para que los turistas les lleguen hasta la cocina desde las urbes gallegas en un abrir y cerrar de ojos no se han dado cuenta de un detalle: que gracias a la famosa carretera nueva, también se marcharán con la velocidad del rayo. Así, aquellos que, después del viaje, se decidían a quedarse en Fisterra a dormir tras besar el Faro, ahora podrán darse a la fuga con mayor velocidad y montar su base de veraneo en una ciudad con más oferta. Lo malo de las autovías es que lo que media entre la salida y el destino, no existe. ¿Quién para entre A Coruña y Madrid en algún pueblo desde que hay autovía? ¿Quién para en Pontedeume cuando va por autopista a Ferrol? Nadie. Lo digo para los que piensan que una autovía sirve por sí misma para fomentar el turismo. Para los que creen que el cemento sin más es el progreso. Es mejor un buen hotel con escaleras que uno malo con ascensor.