?o todo es optimisto. Algunos proyectos interesantes descansan a la espera de que alguien los retome o, simplemente, sufren la tiranía de grandes plazos plurianuales. Por ejemplo, la sede del parque megalítico da Costa da Morte, que, según había anunciado la jefa de Servicio de Arqueoloxía, María Jesús Tallón, estará en la comarca de Soneira, y su elección concreta sólo se regirá por «criterios científicos». El Consello da Xunta dio su visto bueno en diciembre, diez meses después de que se anunciase la inversión, y aún quedan, al menos, dos años para que el edificio se construya. Un plazo quizá similar, aunque por motivos totalmente distintos, al que habrá que aguardar para la sede de la Fundación Comarcal de Soneira, que se constituyó con mucho boato y su fuerza ha ido menguando. Los Batáns dos Mosquetín, perfectamente rehabilitados desde hace tiempo, carecen de una gestión o centro de interpretación que permita conocer su funcionamiento, y éste es otro desafío para la Diputación, su propietaria. También el ente provincial tiene que negociar, con el Concello de Fisterra y hasta con el arquitecto César Portela, qué hacer con el nuevo y muerto antes de nacer cementerio del Cabo, y Ferrroatlántica tiene pendiente su Museo de la Energía, en O Ézaro.