Cien días en el sillón de rector

S. Basterrechea A CORUÑA

CARBALLO

Barja deja hoy atrás el período de gracia y se prepara para afrontar el reto de la financiación Reconoce que la labor de gobierno no ha sido fácil, pero realiza un balance positivo de la gestión

17 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El rector cumple cien días. Tras el período de gracia de rigor, llega el momento de hacer balance y ver qué le ha dado tiempo a hacer a José María Barja, el máximo dirigente de la Universidad coruñesa. «Trataremos de hacer lo prometido y, si podemos, más», comentó el día que entró por primera vez en A Maestranza como rector. Fue el pasado 9 de enero. «No se puede hacer todo el programa en cien días», apunta ahora Barja. De momento, y, pese al escaso margen de maniobra, sí se han acometido algunas de las promesas de la campaña. Una de ellas, quizá la más urgente, fue la de lograr la estabilidad laboral para el profesorado contratado. El equipo de gobierno y sus afines en el claustro consiguieron el consenso necesario en el parlamento universitario para sacar adelante el nuevo texto de los artículos de los estatutos sobre la continuidad de los docentes y pasar el control de legalidad de la Xunta. El documento será aprobado por Educación, casi con toda seguridad, este mismo mes. La profesionalización de la gestión y la ampliación del horario de las aulas de estudio fueron dos de las iniciativas que también se llevaron a la práctica en esta etapa. En el primer caso con el cese de 23 cargos y jefes de servicio y su sustitución por otros 17, diez de ellos miembros del personal de administración y servicios. «Ellos son los que saben», ha dicho Barja en más de una ocasión. La puesta en marcha del apeadero de Elviña es otro de los logros de su gestión. El lunes comenzarán a parar trenes en el campus. Se elabora ya el Estatuto del Alumno, se va a iniciar un programa para dejar de fumar en Ferrol, hay nuevas actividades culturales a la vista y los estudiantes podrán llevar a sus hijos a la guardería. Barja tiene en agenda nuevos proyectos, que pretende ejecutar a corto o medio plazo. Uno de ellos es cumplir con la promesa de crear un campus inalámbrico, con conexión a Internet sin cable. Otro es un convenio y un reglamento para potenciar las empresas spin off de los universitarios y nuevas infraestructuras. «Pero claro, cien días no dan ni para mover dos ladrillos», bromea.