Cabana da el último paso para poder construir la senda marítima

Marta Valiña CARBALLO

CARBALLO

M. V.

El alcalde viajará a Madrid para «recordarle» a Costas su compromiso con el proyecto El Ayuntamiento levantó actas previas a la ocupación de las 22 fincas que no fueron cedidas

12 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cabana, por fin, tendrá paseo marítimo. O senda, que es como ahora denomina a estas infraestructuras la Dirección General de Costas. Se llame como se llame, lo cierto es que ayer se dio el último paso para que el viejo proyecto de la desembocadura del río Anllóns, que tiene casi diez años de antigüedad, salga adelante. El alcalde, José Muíño, junto con técnicos y el abogado del Ayuntamiento, levantaron ayer actas a la ocupación de las 22 fincas que no fueron cedidas por sus propietarios para la construcción de la senda. No hubo problemas -aunque los dueños presentaron alegaciones-, así que, si todo va bien y al ritmo deseado, dentro de tres semanas el Ayuntamiento ya tendrá las actas de ocupación y podrá disponer de los terrenos por los que, según las tasaciones previas, deberá desembolsar alrededor 60.000 euros. El siguiente paso, y el más importante, será ceder las fincas a Costas para que, de una vez por todas -el proyecto estuvo tres años seguidos, de 1996 a 1999, en los presupuestos de Medio Ambiente-, habilite una partida económica. Entre las 22 expropiaciones (la senda ocupa un total de 124 fincas), sólo una está edificada. La casa, que no está habitada y que se encuentra en el borde de la playa do Pendón, no será derruida, sino que, según explicó Muíño, «a reformaremos para que dea cabida ao club náutico ou a unha sá de exposicións». También desaparecerá el campo de fútbol del colegio -para el que se buscará una nueva ubicación-, en cuyo lugar se ubicará una plaza pública. Además, aprovechando las obras, se realizarán mejoras de saneamiento en parte del recorrido (más de dos kilómetros de paseo). Y a la vista de lo que ha costado la senda marítima, no es de extrañar que José Muíño estuviese ayer exultante: «Esta é unha obra histórica para Cabana». Con unas vistas impresionantes, el objetivo es «abrir o mar á xente de Cabana e tamén aos turistas. É un lugar ideal para pasear porque está moi protexido do vento e pode usarse en inverno e en verán». Lo ideal, según el regidor municipal, sería que, y ya que el parador nacional finalmente se construirá en Muxía, «aquí alguén se animase a facer algún proxecto de talasoterapia». Pero sin hacer las cuentas de la lechera, reconoce que, lo primero será conseguir una partida económica para la senda marítima. Costas se ha comprometido a que, una vez que tenga los terrenos, dará el dinero -el año pasado prometió 2,4 millones de euros-. Por si acaso y para que, esta vez sí, el proyecto de la senda marítima de Cabana sea una realidad, el alcalde viajará a Madrid en las próximas semanas para que en la Dirección General de Costas se acuerden de la vieja promesa.