Reportaje | Arquitectura moderna en Camelle Los cuatro arquitectos que ganaron el concurso de ideas para el nuevo edificio cultural y social pretenden reconducir la fachada marítima de la localidad
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?an llegó a Camelle y revolucionó la sociedad local. En torno a él empezó a surgir una cultura y unas pulsiones que, con los años, han contribuido a dar a Camelle parte de su reconocimiento. Los cuatro arquitectos que han ganado el concurso para construir el Museo de Man o, como pone en las bases, el edificio sociocultural, se ha inspirado en parte en esa idea. Como el anacoreta, el museo será un «objeto extraño que sirva para dinamizar el entorno», explica el coruñés Juan Carlos Gil Andrade, de 31 años, uno de los técnicos ganadores. El equipo lo integran Cristina Lago Insua, también de 31 años, natural de Vigo, y los hermanos de origen carballés Óscar (31) y Pablo Fidalgo Longueira (el más joven, con 27 años). Colaboración habitual Aunque los dos primeros y los dos segundos tienen estudios independientes en A Coruña, su colaboración conjunta es habitual. De los trabajos importantes, es el primero que ganan (aunque sólo se presentaron a dos, y en el otro, en Cambre, quedaron segundos). Superaron en la selección otras 43 propuestas de toda Galicia, un número tan elevado que desbordó por completo las previsiones del Ayuntamiento. El museo de Camelle costará poco más de 600.000 euros, y el Concello de Camariñas quiere convertirlo en el gran foco de atracción cultural del municipio y -lo intentarán- de la Costa da Morte. El equipo de arquitectos tomó en consideración Camelle por diversos motivos: lo atractivo de la prueba; la proximidad, que permite la visita y control de la obra con facilidad; la dimensión del encargo, «nada desmesurado», además de que el jurado, con representantes de varias administraciones y profesionales cualificados, les inspiraba «confianza». Y el hecho de que se trataba de Man y de la Costa da Morte, algo «emblemático». Con la decisión tomada, lo primero que se preguntaron fue cómo realizar la articulación de volúmenes entre el nuevo inmueble y los existentes a ambos lados y detrás de dónde va a ir. Grandes vistas Pero, sobre todo, tuvieron muy en cuenta el espectacular paisaje frontal, toda la bahía de Camelle, con Sabadelle y Traba al fondo. «Pretendíamos que, además de la propia función a la que va destinado, sirviera para dinamizar el frente marítimo, y también la manzana trasera, y una plaza que sirva de lugar de encuentro, teniendo sensibilidad con todo lo que hay alrededor», explica Gil. Aunque habrá detalles que perfilar, el edificio tendrá unos 750 metros cuadrados útiles. El exterior será como «una piel continua, que se pliega y recorta», de hormigón visto. Aún no está claro ni el color ni el acabado. En la planta baja, donde irá la sala de Man y la cafetería, se colocarán grandes losas de granito. Arriba, donde se instalará la biblioteca y el salón de actos, habrá más madera. Las carpinterías serán de acero inoxidable. Lo que más llamará la atención, y desde luego marca la estética del inmueble, son los grandes ventanales que miran al mar, a Traba y Sabadelle.