La pluma de San Marcos

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

MIENTRAS GEORGE Bush junior ofrecía una millonada por la cabeza de Sadam, aquí, en la Costa da Morte, se gestaba algo mucho más amable. Será por amor al arte, a las aves o por fervor religioso, pero sea lo que sea, un vecino de Corcubión ha decidido regalar una casa con huerta y todo a quien halle la pluma que decoró en su día la escultura de San Marcos. Tal grado de altruismo hace pensar que quizá la pluma esa tenga un valor especial, no por ser de oro, sino tal vez por algún rasgo milagrero que puede pasar desapercibido a los ojos de los mortales. Que se sepa, la pluma carece de virtudes de otros objetos como la Pedra de Abalar, y no es de mucha utilidad en la era de la informática, pero tampoco se puede decorar a un santo con un portátil de oro. La Costa da Morte no levanta cabeza por mucho parador que le pongan, y vaya usted a saber si la desaparición de la pluma tiene algo que ver.