Caretas con efecto memoria

| SANTIAGO GARRIDO |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CONTABA EL escritor Caneiro, en la columna de la última de este periódico hace unos días -y muy bien- cómo el antroido le traía a la memoria pasajes personales de la niñez, a veces amargos por la ausencia de aquellos a quienes uno quiso, las caricias de unas manos que no se volverán a sentir, y por esta vía cordial. Desde este rincón más humilde, uno comparte en la distancia las precisiones del autor que se envolvía en los disfraces de Verín, Laza. La melancolía, que se disfraza el resto del año, aparece así algunas frías noches sin que haya careta que la cubra. La alegría que fue regresa a ráfagas heladas: en efecto, unas manos que no están, el aroma del mohado de la lareira con montañas de arume debajo. Disfraces sencillos y viejos, pistas allá por Zas y Cabana enlamadas, charlas de madurez infantil, manos abiertas buscando algún duro. Qué extraño momento éste para mirar atrás.