RADIOGRAFÍAS
20 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.TODAVÍA ME cuesta creer que el Monte do Son ya no tenga humos. Y si no me lo puedo creer yo, que vivo lejos, qué pensarán los vecinos de Cee, de Corcubión, los de Dumbría ante el sellado que ya comenzó. Son tantos años bajando hacia el pueblo por la C-552 distinguiendo la columna del vertedero a lo lejos, que Cee ya no parecerá el mismo (si se mira hacia Ferroatlántica ya se curan las nostalgias). Bien, lo mismo ya no lo será jamás si se contemplan las obras en marcha, pero ésa es otra historia. Cuando el monte esté saneado será una de las pocas atalayas privilegiadas de la Costa da Morte que carezca de aerogeneradores, salvo que el de Corcubión no le ande muy lejos. ¿Costará mucho mantenerlo virgen como gran mirador de la comarca? Con bancos, unos telescopios, unos faroles, caminos para pasear y ver el mar de otro color, y olvidar su pasado más reciente, negro y humeante.