El descanso del guerrero

| EDUARDO EIROA|

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Quién no recuerda el despliegue extenuante de los días previos a las elecciones del 25 de mayo? ¿Aquellas apariciones públicas a todas horas, aquel tender la mano a todo hijo de vecino, aquellos contratos susurrados al oído? No es que ahora no se haga nada, pero son muy pocos, y menos aún entre los que repiten, que no hayan aflojado el pie. No es cosa de volverse loco. Las obras van haciéndose más o menos despacio. Tampoco es cosa de volverse loco. Cada cosa se inaugurará poco antes de cada cita con las urnas. Coincidencia. Los contratos prometidos tendrán la misma periodicidad. Y menos mal que hay municipales, autonómicas y generales, si no a ver quién hacía algo. Y es que parece que desde aquellos días de mayo se agotaron las ideas, y que las que nacieron entonces van con calma, no hay prisa hasta el 2007.