Crónica | Un nuevo miembro numerario para la centenaria institución El doctor Francisco Martelo Villar repasó la evolución de esta disciplina en su discurso de ingreso en la corporación médica gallega
14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ada improvisado el discurso, ni siquiera su título. Cirugía Plástica y Estética: una encrucijada fue el tema elegido por Francisco Martelo Villar para ingresar en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, que ayer se abarrotó para un recibimiento de estreno. El redondelano, coruñés de adopción y profesión, es el primero en ocupar el recién creado sillón de la especialidad que lleva ejerciendo desde hace décadas. Por todo ello repitió el doctor las palabras honor, orgullo y satisfacción, y repasó la evolución de una disciplina que creció por pura necesidad, la de remediar las grandes amputaciones de las guerras mundiales. El frente, hoy, es bien distinto y, como un signo de los tiempos, la centenaria institución reconoce ahora que la plástica y la estética también son bienestar. No pocos valoraron ayer el ingreso de Martelo, uno de los miembros más jóvenes de la Academia, como una oportunidad de renovación, más allá de maquillajes. Habló el cirujano, con premeditada intención, de la doble vocación de una disciplina que trata pacientes que son enfermos, pero también a aquéllos que son usuarios. La línea que separa la anormalidad de la normalidad es a veces difusa. Las malformaciones congénitas, las secuelas de accidentes, quemaduras o tumores conviven en las manos de los plásticos con la imagen deseada de cánones estéticos cuya ausencia daña la autoestima. «Nuestra especialidad -dijo Martelo- tiene algo que ver con esa búsqueda del ser humano, con esa persecución de la felicidad». Con ese sentido de tratar de sentirse mejor, se declaró el cirujano «en contra -subrayó- de la estética por mimetismo, de la gente que quiere el patrón del triunfador, por los demás, no por sí mismos», una demanda que, recalcó, prolifera hoy en las consultas sin reparar en que «los modelos cambian con los tiempos y los de ahora cada vez lo hacen más deprisa».