PASABA POR AQUÍ
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO UNO está acostumbrado a las comodidades de la vida moderna el que le falte sólo una ya le provoca un descalabro considerable. La seguridad de darle al interruptor y que se ilumine la habitación, de abrir el grifo y que salga agua y de levantar el auricular y oír el tono tranquiliza a la gente. Por eso, Carballo anda removido desde que ha sabido que la traída de la que tanta gente bebe puede ser envenenada por un accidente o la simple dejadez de un empresario. Ahí quedamos todos intranquilos y escrutamos el líquido que llega a nuestras casas para tratar de averiguar si algo va mal. Los servicios son frágiles, los interrumpe la falta de previsión y de control tanto si se trata de un pino que rompe una línea eléctrica como si es un depósito de purín que se viene abajo. Desde luego, merecemos más cuidado.