PASABA POR AQUÍ
29 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.TODO el mundo está harto de repetirlo: la Costa da Morte tiene unas infraestructuras viarias que, por tramos, parecen camiños de cabras . Curvas mortales (y no, precisamente, las de Sofía Loren en sus buenos tiempos), señalización confusa, escasa iluminación en las travesías, asfalto del más barato, ausencia de áreas de descanso... sólo son algunas de las lindeces que uno puede dedicarle a la C-552 y a sus ramificaciones. Sin embargo, los accidentes no los provocan, únicamente, el mal estado de la carretera, y la lluvia (muy típico), sino también la educación vial de los paisanos que se ponen delante del volante. Para dejarnos de rositas: en la Costa da Morte se conduce mal y rápido y, quizás por eso, el índice de accidentes de tráfico es tan alto. Y es que parece que en la zona se está formando una escuela de fitipaldis. Menos mal que no se nos da a todos por ir haciendo trompos por las calles.