En directo | Mostra da Olería de Buño Los curiosos y los fanáticos de la artesanía comparten espacio en una Mostra da Olería de Buño que cada año atrae más visitantes, incluso con este calor
13 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ras la tregua climatológica del fin de semana, el sol volvió a hacer acto de presencia en lo más alto para poner a los visitantes a la Mostra da Olería de Buño un poco más en situación. Así, el martes, y en medio del repunte de las temperaturas, algunos se preguntaban, mientras contemplaban la demostración del trabajo al torno en el interior de la carpa, si aún era necesario que la pieza pasase por el horno para estar acabada. Y mientras Xulio de Laura trabajaba para dar forma a una vasija que minutos antes no era más que un pedazo de barro, fuera, numerosos visitantes buscaban refugio y refresco bajo los árboles o las sombrillas del bar y aprovechaban para presenciar un recital de música y bailes tradicionales a cargo de los alumnos de la Escola Municipal de Actividades Escénicas e Musicais, que en un alarde de profesionalidad continuaban su demostración sin perder la sonrisa. Por su parte, los más inquietos y aventureros hacían cola para subirse al globo aerostático situado al otro lado de la carpa. Allí y en pequeños grupos, el público -niños en su mayoría- tuvieron la oportunidad de volar unos metros para contemplar una vista inédita de la localidad y atender alguna petición. «Ti mira para a casa da aboa», le pedía una madre a su hija que dudaba entre buscar las raíces familiares o hacerle gestos a las amigas que dejaba abajo. Los que no tenían más posibilidad de evasión que el ventilador, es decir, el personal de la organización y los encargados de los puestos de venta, se consolaban pensando en importante afluencia de visitantes y la buena marcha de las ventas. «É como tódolos anos. Hai de todo, miróns e compradores», apuntaba uno de los vendedores diferenciando entre los que se acercaban a los puestos a curiosear y aquellos que no dudaban en llevarse desde una vasija de cocina a un jarrón del diseño más actual con destino a los países nórdicos. «Este ano incluso facturamos algún envío para Noruega e Suecia», aseguraban en el puesto de la Alfarería María Teresa. Y es que a buen seguro que a los habitantes de aquellas frías latitudes no les importa llevarse un pellizco de calor transformado en artesanía.