Media docena de riojanos de la asociación de Amigos del Camino participan en la marcha este año. Alguno, como Nicolás Bergara, es la tercera vez que lo hace, y para el resto la ruta es una novedad. Novatos o veteranos, no había ayer nadie que no hablara verdaderas maravillas de la organización y la belleza del recorrido. Para Rosa Sánchez, que además de peregrina comenta que es pariente lejana de Fidel Castro, la marcha está saliendo a pedir de boca. Lo que más le gus a ella es la gente que se van encontrando. Piedad Hernández ya avisa que tiene previsto repetir en la próxima edición. Pero no sólo los de fuera están contentos, también los de casa, lo que ya conocen bien el Camiño porque viven en la zona, saben disfrutar de él. Una buena prueba la pone Carlos Barrientos, muxián, quien ayer disfrutaba de la ruta con sus amigos de La Rioja. «Esto de andar es gratis -cuenta Rosa- y por eso no esperas nada; sin embargo, aquí tuvimos de todo, y un trato perfecto en cada sitio por el que pasamos». La gran duda es si el Camiño termina en Fisterra o en Muxía. Para Nicolás Bergara no hay tal problema, porque no hay que buscar el fin de la vía en ningún sitio: «El camino es tu vida», comenta convencido de que son las vivencias y las personas, más que los lugares, los que van marcando la ruta. La de ellos, por esta vez, termina hoy en Muxía tras 130 kilómetros intensos y calurosos bajo las botas.