El año del Descubrimiento

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

02 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN OCASIONES, el azar no está exento de cierta malicia, y hasta parece que tiene días de ironía. El censo de residentes ausentes en Fisterra tiene una bonita cifra de inscritos: 1.492 que, como se sabe, es el famoso año del Descubrimiento de América. Lo que ya no está tan claro es si Cristóbal Colón tenía algo de fisterrán o se limitó a poner una pica en Flandes, léase Buenos Aires, a la espera de que los de Fisterra se encargasen de rematar la faena. Los españoles descubrieron allá, en 1492, una cantera sin explotar, la del oro, la mano de obra barata, la plata y otras pequeñeces, de esas que hacían que desde Europa los reyes se mataran por la exclusiva. Siglos después, América se convirtió para España en otra cantera sin explotar, la del voto. Pero eso fue antes de que los nuevos colonos democráticos desembarcasen en Buenos Aires con el exceso de celo de Hernán Cortés. Así pasa lo que pasa.