Segunda vuelta

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

30 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

AL FINAL se repiten. Por una vez, en las cosas de palacio, reinó el sentido común. El Tribunal Superior confirma lo que era sabido: que en la mesa de Fisterra a la noche se le fue la mano, y que por eso habrá que repetir el paso por las urnas de los locales y el paso por la piedra de los de Argentina que, una vez más, ejercerán su derecho a la democracia desde el otro lado el charco. Es de suponer que en la segunda vuelta, al fotocopista que con su mejor voluntad falsificó los certificados no lo cogerán esta vez en un renuncio. ¿Cómo se controlará ahora el voto argentino? ¿Se animarán otra vez a enviar la papeleta? ¿Tanto interés tienen en cómo acabe la corporación en Fisterra? A ver cuándo es el día en que les instalen una urna en el consulado, aunque así a lo mejor tiene menos interés y, sobre todo, menos emoción, al menos en lo judicial. En Argentina no se vota en blanco. Se vota en negro.