PASABA POR AQUÍ
18 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La alegría con la que se pegan los carteles electorales el primer día de campaña contrasta con la indiferencia con la que la lluvia y el sol se comen a los candidatos cuando el voto ya ha sido puesto a buen recaudo. Con un rostro sensiblemente más vampírico, los aspirantes a alcaldes siguen sonriendo al conductor debajo de los puentes y hasta en las propias señales de tráfico. Lo de «vota» ya ni se lee, pero está ahí, seguramente para ir animando para las próximas. Los que, ganando o perdiendo, ya limpiaron lo suyo, marcan el camino a seguir a aquellos que buscan perpetuarse en las paredes de la Costa da Morte. Los que no lo hicieron, tienen todos los rasgos de aquellos que se van de barbacoa y dejan los restos en el sitio, a ver si la fuerza de la erosión les acaba limpiando la grasa. Está bien eso de confiar en la biodegradación natural. A lo mejor también sirve en lugar de una ducha.