De las derrotas se aprende

| ELENA SILVEIRA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

16 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTOS DÍAS han sido de infarto para los políticos: reuniones secretas, pactos, llamadas, acusaciones públicas, propuestas... Vamos, lo típico de las conspiraciones que se fraguaban antaño en Roma. Si es que, en el fondo, poco ha cambiado. A excepción de que ya no se mata al César para colocar en su lugar otro César. Es más, ahora, en vez de morir envenenado o acuchillado por su hijo, lo cierto es que pasan a mejor vida, pero la de verdad. Que nadie se extrañe que algún ex alcalde de la Costa da Morte anuncie dentro de poco su salto político a alguna secretaría general o a algún cargo importante en la Diputación. Y es que, como comentaba el domingo un alcalde de la comarca de Fisterra, hay quien nace animal político, y ya se sabe que el instinto de supervivencia es más fuerte que el amor (al pueblo). De todas formas, también comentó que de las derrotas también se aprende. Eso es saber perder.