Aún queda devoción. Los que dicen que la religión está de capa caída en una sociedad cada día más laica tienen en Xallas, Cee, un ejemplo de todo lo contrario. Los vecinos de la zona celebraron la novena del patrón a pelo, sin cura ni nada, con el fervor popular que durante una semana reunió a casi todos los habitantes de una pequeña aldea alrededor del santo al que le dedican la capilla. Hasta 75 fieles se juntaban cada noche en Xallas para unir sus oraciones, y eso que el cura no fichaba hasta el sábado. Ese día hubo un abarrote que, a escala, sólo consiguen las grandes estrellas de la música. En Xallas no hay una iglesia románica ni una imagen del Siglo de Oro. Allí el fervor les sale de dentro con una capilla de que en vez de piedra antigua tiene bloque nuevo y que para más datos se inauguró hace sólo tres años. La pasión por el santo se veía venir porque fueron los propios vecinos los que poniendo de su bolsillo consiguieron adquirir los terrenos para levantar el edificio. La obra la fueron haciendo con una mezcla de esfuerzo y de subvenciones anuales de la Diputación. En el interior, con el blanco de las paredes recién pintadas, la imagen tradicional del san Antonio parece recién salida de las manos del escultor. Con menos tiempo todavía que la capilla, el san Antonio de Xallas ya tiene fama de ser más milagrero que todos los de la zona. Dicen por allá que tales demostraciones de fe son cosa seria y que pocos lugares pueden presumir en los días que corren de juntar a tanta gente por algo que no sea una fiesta o un partido de fútbol. Muchos ya está pidiendo la visita del obispo para que compruebe con sus propios ojos, que al menos en Xallas, los fieles siguen rindiendo pleitesía.