13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
A finales del año 2000, la vivienda de una familia de Baldaio se convirtió, gracias a la magia del cine, en la casa de Ramón Sampedro. El director de la película Condenado a vivir , Roberto Bodega, buscaba, sobre todo, el paisaje que el tetrapléjico barbanzano veía desde su ventana. El filme recreó la lucha por una muerte digna que Sampedro mantuvo hasta su último aliento.