Con el agua al cuello

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

30 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LEVANTARSE POR las mañanas de lunes a domingo para trabajar a cambio de un sueldo de miseria. Aceptar nóminas con más dinero del que realmente se cobra. No tener vacaciones jamás. Trabajar sesenta o setenta horas a la semana. No cobrar ni una paga extra. Y encima sufrir cada seis meses el momento de la renovación, viviendo con la incertidumbre del futuro inmediato, como quien vive con una pistola en la nuca. Es el perfil del asalariado de la Costa da Morte, una zona en la que los convenios son papel mojado y los sueldos, salvo excepciones, se quedan en el límite de la supervivencia. Y el que tenga trabajo ya puede estar agradecido. En la comarca no se celebra el 1 de mayo con manifestaciones: los que no están trabajando están demasiado cansados y además, algún jefe podría entenderlas como una queja y tomar represalias. Así, mejor seguir sonriendo para que no se acaben las lentejas.