La mayor preocupación de los vecinos de la zona es la posible toxicidad del humo que desprende la combustión, ya que el lignito pardo es rico en azufre. Responsables de la empresa aseguraron que la emisión a la atmósfera es mínima y no supone ningún riesgo para la salud. El presidente de la asociación ecologista Adega, Manuel Soto, considera que los humos de este incendio espontáneo es entre diez y quince veces más contaminante que el que expulsan las chimeneas de la central térmica de Meirama. Asegura que se trata de un accidente que puede tener consecuencias ambientales graves y que, de todas formas, es una infracción de la legislación. Los responsables de la empresa explicaron que ese humo sólo puede originar incomodidades entre la población, debido a su fuerte olor, pero que no supone un riesgo de salubridad. Un ingeniero de minas ajeno a la empresa también confirmó que el lignito pardo tiene, entre sus compuestos, el azufre y que si se inhala directamente puede ser perjudicial para la salud, «pero igual que cuando arde cualquier otro material de composición vegetal». Como ejemplo puso el humo que desprenden los tubos de escape de los coches: «Son fuente de contaminación para la atmósfera, pero el humo no son potencialmente tóxicos diluido en el aire, aunque sí si se inhala directamente», dijo. Un médico del Servicio Galego de Sanidade confirmó que el azufre es un «veneno para el organismo» y que podría provocar la muerte inmediata y múltiples tipos de tumores malignos. Eso sí, depende de las dosis en las que se inhale, que no es este caso.