Aparece flotando en la playa de Razo el cadáver de una res en estado de descomposición y cuya procedencia es un auténtico misterio
09 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un nuevo misterio planea sobre Razo, mal que le pese a los vecinos de una parroquia que últimamente no gana para disgustos. Por si no hubiera tenido suficiente con los insistentes rumores sobre una supuesta plaga de víboras que nunca existió, la aparición de una vaca flotando en el agua abre una vía de infinitas posibilidades a los especuladores de la información. ¿Asesinato o suicidio? ¿Cómo llegó el cadáver de la res hasta Razo? ¿De dónde venía? ¿A dónde iba? Son muchas las incógnitas sin despejar. Casi tantas como elucubraciones realizaron los testigos del hallazgo, que asistieron atónitos al varamiento . Esta vez no hizo falta recurrir a la Coordinadora para o estudio dos mamíferos mariños, pero sí a una grúa que se encargó de izar el animal hasta el camión que la trasladó, según informó ayer el gobierno local, a una empresa de Arteixo autorizada para la incineración de materiales específicos de riesgo (MER). Porque, para más inri, nos encontramos ante uno de los animales más peligrosos para la salud tras la aparición de la enfermedad de las vacas locas. ¿Podría ser este ejemplar uno de los afectados por el pernicioso mal importado directamente desde la Gran Bretaña? Probablemente nunca lo sabremos. Aunque, si los sistemas de control funcionan como deberían, muy pronto habría que conocer la procedencia de la res. Entre los datos que podrían ayudar a su identificación no están los famosos pendientes que los veterinarios de la Xunta colocan en las orejas de todas las vacas gallegas. Ésta no los llevaba puestos, por lo que su única descripción es la de un ejemplar de vacuno de importación y en estado de descomposición. No parece demasiado probable que la víctima hubiera escapado de la granja dispuesta a pegarse un chapuzón, ni tampoco que quisiera emular a Esther Williams después de ver una de sus húmedas películas, pero cualquiera de éstas u otras teorías absurdas parece mejor que pensar en lo que realmente pudo haber pasado, sobre todo ahora que la vaca está reducida a cenizas en algún lugar. Pues todo esto ocurrió el domingo, un día casi veraniego en el que muchos carballeses escogieron la playa de Razo para darse un paseo matutino. Desde luego, ahora pueden presumir de haber sido testigos de un hecho insólito.