PASABA POR AQUÍ
13 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.LA CARRETERA de Carballo a Santiago se ha convertido en un pequeño cementerio, sobre todo en su primer tramo, de Ardaña a Entrecruces pasando por Rus. Donde se mató el último chico aún están las coronas. Un poco más allá, hasta no hace mucho se mantenían otras. Y un poquito, sólo un poquito más hacia allá, ya no queda nada de las flores que durante mucho señalaban el lugar donde ahora sólo crecen malos recuerdos por otra muerte. Tamaño panorama, en muy poco tiempo y en muy poco espacio. Las estadísticas colocan a la C-552 en los alto de las horribles estadísticas, pero convendría que las autoridades de Tráfico se fijasen un poco más en esta vía que también conoce de graves siniestros, tampoco excesivamente lejanos, en otros puntos kilométricos, en plena recta y en la curva de la Taboada. Por no hablar de los sucidas que no quieren dejar solos este mundo.